Barras con historia

LUIS BENAVIDES

SARRIÀ-S. GERVASI
BAR TOMÀS
Bravas famosas
Alargadas, irregulares y doradas. Crujientes por fuera y tiernas por dentro. Así son las archiconocidas patatas bravas del Bar Tomás (Major de Sarrià, 49), servidas con un suave allioli cargado de ajo y un picante rojizo inimitable. Abierto en 1929, este local es mucho más que la cuna barcelonesa de la patata brava. Y es que el bar Tomás también sirve platillos de bonito con pimiento, anchoas y empanadillas caseras.

S. MARTÍ
PUBILLA DEL TAULAT
Tapas caseras
La familia Serradell fundó la taberna La Pubilla del Taulat (Amistat, 12) en 1866. En sus inicios distribuían bebidas al por mayor y hielo cuando todavía no existían las neveras eléctricas. «Mi padre cogió el negocio en 1968 y dividió el establecimiento en dos partes: una tasca con tapas caseras que dirige mi hermano Miguel Ángel y una bodega en la que vendemos gran variedad de vinos a granel y embotellados», explica Jesús López.

GRÀCIA
BAR EL ROBLE
Atún desde 1889
Situado en el barrio de la Vila de Gràcia, El Roble (Riera de Sant Miquel, 51) es el clásico bar que había en 1889, año en el que abrió sus puertas. Poco o nada ha cambiado su estética y su carta desde entonces, según el encargado, Santiago Corbillo. Los almuerzos de tenedor, las tapas de callos, morro frito y albóndigas tienen mucho éxito. «La tapa más antigua es el plato de atún con mayonesa, que se sirve desde que abrimos», dice Corbillo.

HORTA-GUINARDÓ
BODEGA MASSANA
Esencia del pasado
Al establecimiento Bodega Massana (Horta,1) no le afecta el paso de los años. El interior ha permanecido intacto, y entrar por la puerta se convierte en un auténtico viaje de ida y vuelta al pasado. «En 1930 fue la primera vez que la bodega, que se llamaba Can Ripollet, vendió vino. Dos décadas después la familia Massana cogió el negocio», puntualiza Carles de la Prida, encargado y miembro de la familia propietaria.

NOU BARRIS
LA ESQUINICA
‘Platicos’ maños
La Esquinica (Fabra i Puig, 296) es todo un referente con más de 38 años de historia. Los propietarios del emblemático restaurante situado en el barrio del Turó de la Peira son dos cuñados, Francisco Marco y José María Utrillas, quienes apostaron por una carta con patatas bravas, pescado frito del Ebro, morro frito, navajas y sepia, entre otras delicias. ¿Para acompañar?, «un vino de Cariñena o una cerveza zaragozana», añade Utrillas.

 LES CORTS
THE BLACK LION
Cerveza propia

Con casi medio siglo de vida, The Black Lion (Evarist Arnús, 70) es indiscutiblemente el pub con más solera de toda Barcelona. «Desde agosto producimos nuestra propia cerveza bajo el nombre de Farinetes, inspirado en el personaje emblemático de Les Corts», subraya Jofre Pruna, el propietario desde hace cinco años. Este local ha sabido dinamizar y rejuvenecer, continúa Pruna, «sin perder ni una pizca de su esencia».

SANT ANDREU
BAR VERSALLES
Espíritu del siglo XX
Abierto en 1915 como Petit Versailles, el actual Versalles (Gran de Sant Andreu, 255) es más que un bar. La marca Versalles es una institución en el barrio de Sant Andreu. El establecimiento siempre ha mantenido su espíritu, y muy especialmente desde el 2010 cuando recuperó la clásica barra central y la carta de tapas y bocadillos. Las fotos y pinturas que adornan las paredes también recuerdan el Versalles de principios de siglo XX.

SANTS-MONTJUÏC
LA MONUMENTAL
Menús de la abuela
La Monumental (Creu Coberta, 87) cogió en el 2011 el testigo de la mítica bodega de la calle de Marina, abierta en 1937 (y cerrada hace tres décadas) por los abuelos de los actuales dueños, los hermanos Dani y Manel Cespedosa. «Recuperamos la herencia culinaria de nuestras abuelas», explica Dani, quien destaca que los pies de cerdo y la carne a la piedra son los «platos infalibles» de la casa. También venden conservas y vino a granel.

EIXAMPLE
BAR VELÓDROMO
Cocina abierta
Abierto en 1933, el Bar Velódromo (Muntaner, 213) tiene un encanto clásico. Espacioso y acogedor a la vez, el bar fundado por Manuel Pastor Boné vive una segunda juventud después de su reapertura en julio del 2009 de la mano de Cerveses Moritz. Como en sus inicios, el Velódromo abre a las seis de la mañana y acompaña a sus clientes hasta las tres de la madrugada. La oferta es muy amplia y tiene el atractivo de que sirven comidas a todas horas.

CIUTAT VELLA
BOADAS
Cócteles clásicos
Las cocteleras del decano Boadas (Tallers, 1) llevan 80 años agitando muchas clases de combinados. Solo cócteles clásicos, de esos que nunca pasan de moda. «Llevo aquí más de cuatro décadas. Comencé con 14 años», explica desde el otro lado de la barra José Antonio Femenía, quien recomienda cada día dos copas diferentes a la clientela. «Como no tenemos carta, es una manera de dar opciones», explica el veterano camarero.

 

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